9 de mayo de 2020

Artículo: La desinformación, las fake news y la pandemia global

La desinformación, las fake news y la pandemia global 

Por Elaine Ford

Almudena, mi hija de siete años, grabó una linda canción a fin de difundir la importancia de quedarse en casa y respetar la cuarentena en estos tiempos de coronavirus. En tan solo días este corto video musical se viralizó pasando no solo por chats de WhatsApp, redes sociales y las cuentas de los más populares influencers; sino cruzando las fronteras. Su tierna y melódica voz hasta inspiró al Concejal de la capital de un país vecino, quien compartió el video para instar a su población a quedarse en casa.

Pero así como el vídeo de Almudena contenía un material inofensivo con un mensaje responsable y asertivo; en el espacio digital también vemos circular con la misma rapidez contenidos que atentan contra la salud pública y la buena fe de las personas. El Covid-19 es una pandemia que ha sometido al mundo a una realidad que supera la ficción. El aislamiento, el drama de la muerte y los sentimientos de miedo, angustia y ansiedad nos hacen sentir vulnerables. Nadie imaginó que nuestras vidas dieran ese viraje tan repentino y extremo en tan solo días. Donde, además, el virus no distingue raza, nacionalidad, sexo, edad, ni condición social, siendo los más vulnerables los más afectados. Ese clima de incertidumbre lo sentimos todos y, lamentablemente, ese mismo escenario es el más propicio para difundir noticias e informaciones falsas, que apelan a nuestro lado emocional y no al racional y nos inducen a creer o actuar de una determinada manera.

Las fake news o noticias falsas tienen el propósito de difundir información que no es real, pero es verosímil y creíble. Su intención es manipular las acciones y el pensamiento de los individuos, generando una atmósfera de temor y pánico que bloquea el raciocinio y el juicio crítico. Los casos son muchísimos y cada vez más comunes, acorde a la era digital. Son en tiempos de elecciones cuando este tipo de noticias tienden a proliferar para descalificar al contrincante y con la intención de persuadir a los individuos y manipular la elección. Las fakes news pueden incluso desestabilizar a un gobierno y poner en riesgo a la democracia.

Frente al Covid-19, la desinformación y las fake news implican otro tipo de riesgos que socavan la integridad del individuo, la cohesión social y afectan las medidas de salud pública. Al recibir información que no es veraz suele suceder lo siguiente: a) se bloquea la capacidad de los individuos de tomar buenas decisiones, b) se genera desconfianza sobre las medidas implementadas por las autoridades, c) se cuestiona al gobierno, medios de comunicación e instancias oficiales, d) se crea contradicción en la población porque no saben a quien creer, e) se exacerba el pánico y, lo que es peor aún, f) se pone en riesgo la salud y la seguridad de los individuos. La desinformación solo obedece a intereses políticos o comerciales, pero por ningún motivo contribuye a aliviar la crisis sanitaria actual.

Italia y España son los países europeos más afectados por el Covid-19. La desinformación y las noticias falsas han corrido por todo el territorio de ese continente, a tal punto que la Comisión Europea decidió crear una plataforma web a fin de aplacar los efectos nefastos y brindar a sus ciudadanos información veraz y romper mitos que se han difundido en torno al coronavirus. Instan, además, a creer en las autoridades e instancias oficiales nacionales e internacionales. Asimismo, el chatbot del la Organización Mundial de la Salud (OMS) es también un estupendo canal online para saber cuáles son las noticias falsas que circulan con mayor alcance, entre otro tipo de contenido.

La Red Internacional de Verificación de Hechos (IFCN por sus siglas en inglés) para fines de marzo ya había identificado más de 1,500 casos de engaños y falsedades en la red que provenían de 61 naciones, duplicando el número en tan solo una semana. La tendencia va en aumento, lo que aparentemente es directamente proporcional al veloz incremento de los casos de personas infectadas en el globo.

Recientemente en Irán murieron 300 personas intoxicadas por ingerir metanol, remedio falso que se difundió en las redes sociales. Y así, hay diversos remedios caseros o naturales que se viralizan en las redes, sin ningún sustento médico. Lo mismo sucede con la información relacionada a las vacunas, las mascarillas o con el origen del virus y su propagación. También se difunden teorías de conspiración e información donde se relaciona a la causa del Covid-19 con la tecnología 5G, con los migrantes, entre otros datos falsos que sólo generan alarma, agresión y pánico en la población altamente vulnerable.

Lo dramático de todo esto es que un reciente estudio de Kaspersky muestra que en América Latina el 70% de la población no reconoce cuando una noticia es falsa y, peor aún, un 16% desconoce lo que esto significa. Es muy preocupante para nuestra región por el efecto nocivo que la desinformación y su viralización puede ocasionar en el individuo y su entorno; revelando la necesidad de sensibilizar a la población sobre estas temáticas.

No cabe duda que Internet ha sido el gran salvavidas de la humanidad frente a esta crisis. Sin esta poderosa herramienta nos hubiéramos visto totalmente incapacitados de ejercer nuestros derechos y libertades online, además, de continuar con nuestra vida cotidiana offline. Por tanto, sí es muy importante que la ciudadanía actúe responsablemente en el entorno digital.

Ante la desinformación y las noticias falsas recae en el individuo el deber de verificar el autor, la fuente, el sitio web, la fecha, confirmar los hechos con los medios y entidades oficiales, para así poder determinar la veracidad y calidad de la información. Las fake news deben ser atendidas desde diversos sectores, como siempre lo he dicho, pero la acción responsable del ciudadano digital es crucial para detener el espiral de difusión y desinformación.

También se ha visto en las últimas semanas acciones concretas de parte de las corporaciones de tecnología. WhatsApp ha limitado los reenvíos, permitiendo sólo un chat por vez; Facebook notificará a quienes comentan o reaccionan a noticias falsas y YouTube ha anunciado que usará carteles informativos para combatir este tipo de información, además de haber realizado una importante donación de un millón de dólares a IFCN para esta causa. Por supuesto, siempre habrá mucho más que hacer, considerando la importancia y el tiempo que se dedica a las redes sociales en la actualidad.

Y desde el lado de los gobiernos, es imperativo en esta crisis ser una fuente oficial de información constante, no solo a través de conferencias de prensa, como se suele ver en algunos países; sino habilitando canales de información online con datos actualizados, oportunos, imparciales y veraces. Ojalá datos abiertos para que puedan ser reutilizados. Asimismo, poniendo en alerta sobre aquellos mitos, engaños y falsedades que circulan en la red. Es un esfuerzo colectivo y coordinado para lidiar de la manera más eficiente contra esta pandemia global.


NOTA: Este artículo fue escrito para la Conferencia Digital que lleva el mismo nombre, realizada por el Programa Regional "Alianzas para la Democracia y el Desarrollo con Latinoamerica"(ADELA) de la Fundación Konrad Adenauer (KAS) con sede en Panamá, el 29 de abril de 2020.
https://www.kas.de/es/web/regionalprogramm-adela/notas-de-acontocemientos/detail/-/content/la-desinformacion-las-fake-news-y-la-pandemia-global-1




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