30 de julio de 2016

Ni un megabyte menos

Por Elaine Ford
Artículo publicado en Lucidez.pe
Lunes 25 de julio de 2016




Creo firmemente en la democracia y en la defensa de los derechos humanos. Hoy promuevo la democracia digital en el Perú y me lleno de entusiasmo al ver cómo a través de las redes sociales y diversas plataformas online se crean comunidades, fan pages, convocatorias a marchas o páginas de denuncia que logran movilizar a miles de ciudadanos. Plataformas digitales que canalizan el sentir de la ciudadanía en busca de un cambio en nuestra sociedad.   

Desde mi punto de vista, todo esto es muy alentador y fortalece los cimientos del sistema democrático. La participación ciudadana, la libertad de expresión y de asociación son pilares fundamentales de las sociedades modernas que apuestan por la democracia. Y no podemos negar que Internet nos está ofreciendo la posibilidad de reivindicar nuestros derechos y ejercerlos plenamente al tener un rol más activo y crítico como individuos conectados al mundo. 

La reciente página creada en Facebook, denominada “Ni una menos”, es una excelente muestra de lo que les trato de decir. Esta página fue creada en reacción al reciente fallo de la Corte de Justicia de Ayacucho que, resolvió después de un año, sentenciar a Adriano Pozo a un año de prisión suspendida. Pozo atacó a golpes a su ex pareja, Arlette Contreras, en un hotel en esa ciudad. Un vídeo del hotel dio muestra de la brutal agresión y, a pesar de la evidencia, Pozo no irá a la cárcel. Un hecho adicional agravante es que se habrían encontrado pruebas de un vínculo entre la presidenta de la Corte y la familia de Pozo.

La página en Facebook “Ni una menos” en tan sólo días ha logrado convocar a decenas de miles de mujeres dispuestas no sólo a marchar el 13 de agosto en protesta a este fallo, sino a dar su testimonio respecto a alguna experiencia de violencia o abuso sexual que hayan vivido. Una experiencia dolorosa que hayan llevado en su alma y en el amargo recuerdo. Y hoy esta página online las empuja a liberar su pena interior. Es la mejor muestra de solidaridad colectiva y además un mecanismo de protesta a tanta violencia, injusticia e impunidad que aún se vive en el Perú.

Y éste es el quid del asunto. Estamos avanzando en términos de lograr ciudadanos más empoderados, ciudadanos digitales que se han adaptado muy bien a las nuevas tecnologías y ejerciendo libremente sus derechos en un mundo globalizado. Y, del otro lado, tenemos un sistema judicial que no actúa en óptimas condiciones, donde la corrupción y todos los males imperan, que finalmente nos revela una incipiente calidad de la democracia y la desprotección de nuestros derechos. Y, por si fuera poco, todavía convivimos en una sociedad machista y rezagada en términos de libertades del hombre.

Esto sí es lamentable y es evidente que hay un desfase. Hay todavía mucho por cambiar, mucho por hacer y en donde todos los actores deben participar activamente. No queremos más casos de Arlette Contreras o Lady Guillén ni historias dolorosas que se repitan por jueces que no saben resolver y no ven la realidad con la imparcialidad y la objetividad de la ley.

Hoy nuestras voces pueden ser alzadas para mostrar al mundo los abusos, las arbitrariedades y luchar por nuestros derechos. El cambio está en nuestras manos y son las plataformas online nuestros mejores aliados.


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