14 de julio de 2016

Internet, la libertad de expresión y la censura

Por Elaine Ford
Artículo publicado en Lucidez.pe
12 de julio de 2016


La historia nos demuestra que uno de los derechos más vulnerados a lo largo del tiempo ha sido la libertad de expresión. Este ejercicio innato a todo ser humano, hoy presenta nuevas facetas y al mismo tiempo nuevos desafíos. Internet, la web 2.0 y las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC’s) han generado un cambio revolucionario en la manera cómo los individuos se informan, interactúan y se relacionan. Son, sin duda, un extraordinario canal de comunicación. Sin embargo, esta evolución también ha generado que surjan nuevos tipos de censura y formas de limitar este derecho, afectando así la libre circulación de contenidos.

La reciente resolución de la Dirección General de Protección de Datos Personales que impuso una multa a Google por negarse a retirar resultados de búsqueda de un ciudadano peruano despierta una primera alerta respecto a la vulneración de las libertades en la web. ¿Por qué? Porque en nuestra Constitución se consagra en el Artículo 2 que toda persona tienen derecho a las libertades de información. Esto significa a difundir, recibir y buscar cualquier tipo de ideas u opiniones, cualquier tipo de información. Al retirar el contenido (o desindexarlo), se está limitando el derecho de las personas a conocer esa información. Hoy es este caso, amparado en el Derecho al Olvido. Mañana no sabremos cuál o cuáles puedan ser las razones que den pie a esta nueva forma de censura y vulneración a nuestras libertades democráticas. Por tanto, este hecho es una alerta de gran relevancia y podría marcar un nefasto precedente contra la libertad de expresión y otros derechos en la web.

Guilherme Canela, alto funcionario de Unesco en la región, declaró hace poco en un foro internacional que los derechos offline hay que llevarlos al plano online. No hay nada más cierto. Al respecto la Guía de Derechos Humanos para Usuarios de Internet elaborada por el Consejo de Europa y basada en la Convención Europea de Derechos Humanos, sostiene que no se trata de nuevos derechos o libertades, sino se basa en estándares de derechos humanos ya existentes. Por eso la necesidad de que autoridades, funcionarios públicos, jueces y fiscales conozcan los alcances de la web y comprendan sus dimensiones, para saber cómo responder a los posibles esc
enarios que se podrían presentar, ponderando los derechos de la mejor manera con el afán de salvaguardar el bienestar colectivo.

La era digital actual está en persistente cambio, obligando a los diversos actores a actuar al mismo ritmo. Por supuesto, no todos se han adaptado con la misma facilidad. Estoy convencida de que son los ciudadanos los que mejor han respondido a este vertiginoso mundo online. Son ellos quienes permanentemente están recibiendo información. Y, no sólo eso, son más críticos, activos, con ganas de manifestarse, involucrarse y vigilar los actos públicos, lo cual a futuro puede generar también otro tipo de reacciones en desmedro al ejercicio de sus libertades.

Sólo para tener una idea, el Informe sobre Libertad en la Red 2015, elaborado por Freedom House en 65 países, nos demuestra que las principales causas de censura online son: las críticas a las autoridades, corrupción, oposición política, movilización de causas públicas, asuntos LGTBI, entre otros.

Por tanto, vayamos con cuidado. Restringir los derechos en la web no es la salida más saludable para la democracia moderna y la sociedad de la información y del conocimiento que deseamos construir.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada