16 de marzo de 2016

CORRUPTOS COMO CANCHA

Por Elaine Ford
Artículo publicado en Lucidez.pe 
30 de enero de 2016

En los últimos días hemos tenido un amplio despliegue de propuestas contra la corrupción, anunciadas por los candidatos a la presidencia del país en el Foro organizado por Proética. Este mismo escenario se repetirá próximamente en la VI Conferencia Anticorrupción que realizará la Contraloría. Sin duda, la corrupción per se es uno de los principales lastres con el que tenemos que convivir y que nos preocupa sobre manera por los terribles casos que hemos experimentado en el Perú y, sobre todo, por el impacto nefasto que esto mismo ocasiona en nuestra sociedad, erosionando los principios éticos, la confianza y la transparencia.

¿El peruano es corrupto? ¿O es el poder lo que lo hace corrupto? Por supuesto no se puede generalizar, pero sí es cierto que esta conducta muchas veces va de la mano con acciones sencillas de nuestra vida cotidiana. ¿Quién no ha coimeado a un policía o ha tratado de aprovecharse desde una posición de ventaja? Son quizás prácticas que a simple vista no tienen mayor remesón, pero la suma de las mismas a lo largo de tiempo van generando sociedades con valores trastocados y en ellas crecen nuevas generaciones que aprueban lo incorrecto.

Curiosamente el candidato César Acuña, quien no participó en el Foro de Proética, hoy debe lidiar con uno de los escándalos más bochornosos en términos académicos tras hallarse plagio en un 80% del contenido de su tesis doctoral. La Universidad Complutense de Madrid se encargará de ratificar esta denuncia, a pesar de que las pruebas son contundentes. Este acto deshonesto no puede pasar por alto ante las autoridades del Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Es un hecho que revela la mediocridad del candidato, además de atentar contra la propiedad intelectual de otros autores.

No pues señores, los peruanos no queremos vivir en un mundo informal donde la viveza reina y quiere anteponerse a las buenas prácticas. Estamos cansados de eso. Si ya hemos dados pasos importantes para estar a la altura de las grandes ligas e incluso esforzándonos para alcanzar los estándares de la OCDE, no podemos caer en actos ilegales y menos aún encender los motores de la red corrupta que se enquistó en los diversos estamentos del Estado.

Hay muchas propuestas interesantes y viables para combatir la corrupción que fueron anunciadas en días pasados. Sin embargo, casi no se hizo referencia a las políticas de Gobierno Abierto, iniciativa mundial de gran tendencia y acogida por 69 países. De hecho el Perú suscribió en el año 2012 la Declaración de la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP por sus siglas en inglés), pero en la práctica es poco lo que se ha avanzado. Y desde mi punto de vista, creo que es muy relevante darle prioridad e impulso de manera transversal a las políticas públicas que se impulsen desde los diversos niveles del Estado.

Los principios que sustenta el Gobierno Abierto son: la transparencia, la participación y la colaboración. Es el compromiso de los gobiernos,  la sociedad civil y el empresariado para lograr gobiernos más transparentes capaces de proporcionar a sus ciudadanos mayor información, mediante la apertura de datos, siendo las nuevas tecnologías de la información el mejor mecanismo para lograrlo. A nivel de gobierno local son dos municipalidades, de los distritos de Miraflores y San Isidro, los que ya han hechos esfuerzos interesantes en abrir sus datos y ponerlos a disposición de la ciudadanía. A nivel gobierno central recientemente se ha presentado el Portal Nacional de Datos Abiertos y que requiere aún de la resolución oficial.

Sin duda, éste es un buen camino para avanzar en aras de lograr gobiernos más transparentes, de promover la participación ciudadana y la co-creación con la población. Además, de crear el clima de confianza y la probidad necesaria para eliminar la informalidad que no nos conduce a nada positivo y evitar tener corruptos como cancha.


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