16 de marzo de 2016

CIUDADANO 2.0

Por Elaine Ford
Artículo publicado en Lucidez.pe 
14 de enero de 2016


El proceso electoral actual se da en un escenario nacional muy distinto al ocurrido hace cinco años. El acceso a Internet, a las nuevas tecnologías de la información (TIC’s) y, especialmente, a las redes sociales son elementos que han cambiado fuertemente en los últimos años y cada vez están más arraigados en nuestras sociedades. Por tanto, la manera cómo los ciudadanos interactúan, se informan y se relacionan ha variado sustancialmente y esto es una realidad que no debe ser ajena al quehacer político, menos aún en plena campaña electoral. 

Alrededor del 55% de hogares en Lima tienen acceso a Internet, a  nivel nacional bordea el 34%, de acuerdo a cifras de Osiptel. El acceso vía Internet móvil se ha triplicado en el último año. Cifras oficiales de Facebook dicen que son 14,7 millones de usuarios peruanos en esta red social, mientras que en Twitter se estima que son más de 2.5 millones de cuentas activas. Adicionalmente, según un reciente estudio de IPSOS un 20% de peruanos usa smartphones, lo que equivale a seis millones de aparatos inteligentes en el país. Por supuesto, la tendencia es hacia el aumento considerando los esfuerzos desde el sector público y privado para extender la Red Dorsal de Fibra Óptica a fin de alcanzar el 92% del territorio nacional.

De otro lado, los Millenials o generación Smart –jóvenes nacidos entre inicios de la década de los 80 y 2000- son el grupo poblacional que más horas pasa al día conectados a Internet. En el Perú los Millenials representan el 18% de la población y se estima que pasan seis horas al día conectados. A su vez, ellos se incluyen en el 30% de la masa votante que el Jurado Nacional de Elecciones establece en el rango de jóvenes (18 y 29 años).

El ciudadano 2.0 es aquel que ha sido capaz de adaptarse a los avances tecnológicos, que permanentemente está recibiendo información y no sólo es observador de la realidad. Un ciudadano que se involucra en los asuntos públicos, que participa, controla y fiscaliza. Un ciudadano digital que demanda un nuevo tipo de autoridad y nuevos liderazgos.

Frente a ello, ¿qué valor deben darle los políticos al uso de Internet en sus campañas políticas? ¿Cómo usar eficientemente todo lo que nos ofrecen las TIC’s y las plataformas digitales?

He revisado las páginas web oficiales de los principales partidos o candidatos a la presidencia y me llamó la atención que en casi todas ellas carecen de información respecto a gastos de campaña, financiamiento, patrimonio, historial de integrantes y, sobre todo, los planes de gobierno (salvo contadas excepciones). Todo esta información constituye la esencia para crear el clima de confianza necesario en aras de contribuir con la transparencia, en un país que lo requiere desesperadamente.

Asimismo, en dichos websites no se han establecido los canales necesarios para la interacción con la ciudadanía, es decir, para recibir propuestas, formulación de ideas u opiniones y así hacerlos partícipes en este proceso político. Este elemento es crucial en las sociedades modernas que deseamos construir, en donde la colaboración entre los diversos actores es el pilar fundamental para legitimar a las autoridades y nuevos líderes y, por supuesto, empoderar a los ciudadanos. Es la mejor forma para evitar caer en populismos y lograr así ser más inclusivos.

Evidentemente, las redes sociales han suplido esto, permitiendo mayor flujo de información entre los candidatos y la población. Lo que no necesariamente significa diálogo, interacción y colaboración. Los políticos deben saber aprovechar los atributos que ofrece Internet y maximizar sus beneficios, especialmente en tiempos donde el ciudadano 2.0 tiene un mayor protagonismo.


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