21 de enero de 2014

El gran reto, tras el fallo

Opinión
Por Elaine Ford
 
Faltan apenas unos días para que la Corte Internacional de Justicia de La Haya emita su fallo respecto a la disputa marítima entre Perú y Chile. De acuerdo a la reciente encuesta de Ipsos-Apoyo, un 55% de los peruanos sienten que este dictamen nos favorecerá. Es posible. Políticos, diplomáticos, empresarios y militares de ambos países alistan respuestas, discursos y lo coordinan en unidad y cohesión. No cabe duda que ante situaciones de soberanía el consenso entre los distintos actores es más fácil de alcanzar.
 
Y tampoco cabe duda que nuestra diplomacia ha hecho un gran papel, al margen de cuál sea el desenlace final. Sin embargo, pase lo que pase, las relaciones entre ambos países no deben debilitarse. Es ahí donde está el gran reto: hagamos el esfuerzo por sellar con este fallo una etapa histórica entre Perú y Chile que aún tiene muchas heridas abiertas, profundas memorias de dolor y sentimientos de repudio. No podemos traer el pasado al presente y proyectarlo al futuro. No en pleno siglo XXI. 
  
Este próximo episodio jurídico-diplomático debe permitirnos iniciar la construcción de una nueva fase en las relaciones bilaterales de ambos países. Que permita fortalecer y profundizar aquellos sectores que ya vienen trabajando juntos y abrir paso a nuevos ámbitos en donde peruanos y chilenos en Chile y Perú, respectivamente, puedan encontrar nuevas oportunidades.


Me atrevo a decir esto porque soy peruana, pero he tenido la oportunidad de vivir casi cinco años en Chile. Y no sólo eso, tuve la honra de trabajar en el Ejecutivo chileno, para las administraciones de los presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. Sí, siendo peruana trabajé para una entidad dependiente del Ministerio del Interior del Gobierno de Chile, con acceso permanente a Palacio de La Moneda. Nunca fui tratada con desprecio ni rencor, muy por el contrario, la calidad humana y profesional que me mostraron desde el inicio fue única y genuina. Y es algo que rescato y recuerdo siempre con gran cariño y gratitud.
 
El mismo sentimiento lo tuve en los estudios en la Universidad de Chile y con los amigos/as quienes me permitieron conocer de cerca cómo es la idiosincrasia chilena: los asados, el carrete, las fondas y el mote con huesillo. Nada más chileno que todo eso. ¡Qué bien la pasamos!
 
Somos países hermanos, hablamos el mismo idioma, tenemos grandes similitudes culturales y vamos caminando con la misma visión hacia el progreso y el desarrollo. No podemos negarlo. Esto ha permitido a más de un centenar de miles de peruanos radicados en Chile y a otros miles de chilenos en el Perú insertarse y extender sus familias en sociedades vecinas. Al mismo tiempo, el comercio y la inversión van en aumento de manera recíproca, generando empleos directos e indirectos en ambos países. Y con ello han surgido iniciativas como el Acuerdo de Libre Comercio Perú - Chile y la Alianza del Pacífico, en donde los dos países son parte y se benefician por igual.
 
No vale la pena detener todo esto por un veredicto, que queramos o no, favorecerá a uno u otro. Será un momento histórico de tensión, sin duda, pero a partir del fallo del 27 de enero todos los peruanos y chilenos debemos intentar dar vuelta a la página e iniciar una nueva etapa de integración, sin revanchas ni competencia. Ese es el gran reto que todos tenemos.
 

www.ddint.org

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