7 de enero de 2014

A salvaguardar la libertad de expresión

Opinión
Por Elaine Ford

Como docente de Comunicaciones lo primero que le transmito a mis alumnos es la necesidad de conocer los alcances de uno de los derechos inherentes al ser humano, cuya importancia es vital en un sistema democrático: la libertad de opinión, expresión e información. Derecho que, a su vez, ha sido uno de los más vulnerados en la historia del hombre. Regímenes autoritarios, totalitarios e incluso en democracia han pisoteado este derecho de distintas maneras con el fin de imponer sus propios intereses.
El autor Fred Siebert en “Cuatro teorías de la prensa” describe cuatros modelos de comunicación: autoritario, totalitario, liberal y responsabilidad social. El modelo autoritario tiene sus orígenes en la monarquía del siglo XVI, que prohibía aquellas publicaciones en contra del Estado, pues éstas debían contribuir con su engrandecimiento. El modelo de comunicación totalitario ha sido el más drástico. Se desarrolló en la Unión Soviética, basado en el marxismo. La prensa soviética operó con gran control y planificación, siendo el partido el que establecía una única verdad. Este modelo también se aplicó en regímenes de ultraderecha en Alemania e Italia, con Hitler y Mussolini, respectivamente.

Y los modelos de comunicación que conviven en democracia, que son el liberal y el de responsabilidad social. En el liberal, a diferencia de los dos descritos, el individuo va en busca de la verdad y la prensa ya no es vista como un instrumento de gobierno, por el contrario, es capaz de fiscalizar las acciones y el ejercicio público. Y el modelo de responsabilidad social, desarrollado en el siglo XX, cuya principal característica es la aparición de grandes corporaciones de medios. Justamente esa posición de poder obliga a los medios a ser socialmente responsables. En el Perú actual son varios los grupos corporativos de medios de comunicación que han surgido en los últimos tiempos, como también los hay en otros sectores de la industria nacional. Es la tendencia en el país y en otras partes de mundo en donde se aplica una economía de libre mercado y eso no significa vulnerar la libertad de expresión ni el Estado de Derecho.
Sin embargo, sí atentan contra la libertad de expresión las conductas de algunos líderes políticos, quienes elegidos democráticamente, han ejercido una política sistemática que sofoca la difusión de ideas y opiniones contrarias a los intereses del gobierno. En nuestra región Argentina, Ecuador y Venezuela son los casos más resaltantes y preocupantes. Sus respectivos presidentes, decididos a perpetuarse en el poder, han sido capaces de llevar a cabo una serie de medidas para apaciguar todo esfuerzo de la prensa independiente. No son fortuitos los casos de cierre y censura a distintos medios de comunicación, así como las amenazas y hostigamiento hacia sus periodistas y propietarios.

No deseamos que en el Perú se extiendan estas malas prácticas. Nuestras autoridades junto a la ciudadanía e instituciones tienen el deber de vigilar y actuar responsablemente por mejorar la calidad de nuestro sistema democrático, que aun dista de ser óptimo. Ello implica principalmente hacer uso pleno de nuestros derechos y libertades. Los medios de comunicación también tienen una cuota importante de responsabilidad que consiste en garantizar un periodismo serio, independiente e imparcial. Es deber de todos salvaguardar el derecho a la libertad de expresión. Sus eventuales restricciones o regulaciones, de cualquier índole, no nos harán más libres ni democráticos.

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