19 de abril de 2013

Las incongruencias de nuestros políticos. Caso Venezuela.

OPINIÓN
Por Elaine Ford
 
Hace unos días, vísperas a las elecciones del 14 de abril en Venezuela, un grupo de ex presidentes de la región junto a personalidades y organizaciones de la sociedad civil avalaban una Declaración Pública solicitando a las autoridades venezolanas un proceso electoral transparente, libre y justo. Lo curioso de esta Declaración es que además de ser promovida por la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia (Redlad), otro gran promotor era el Centro Global para el Desarrollo y la Democracia, liderado por el ex presidente del Perú, Alejandro Toledo, quien además encabezaba la lista de firmantes. Resulta ahora sorprendente e incongruente que parlamentarios miembros de su partido político, Perú Posible, hayan autorizado en el pleno del Congreso el viaje a Venezuela del presidente Ollanta Humala para asistir a la juramentación de mando del presidente electo, Nicolás Maduro.
Es incongruente, si se sabe de antemano que el proceso en sí no ha sido justo. Y no ha sido justo sólo el día de la votación sino a lo largo de toda la campaña -y en los 14 años de chavismo-, debido principalmente a que el candidato oficialista, sucesor del ex presidente Hugo Chávez, ha hecho permanentemente mayor uso de los medios de comunicación y de las cadenas nacionales, ha empleado los recursos del Estado para realizar mayor proselitismo y los distintos órganos de la administración pública han actuado a su favor, considerando que éstos son controlados por el chavismo, en especial el Consejo Nacional Electoral (CNE); todo ello entre muchos otros elementos que confirman que de justo este proceso tuvo muy poco.
 
En tal sentido, resulta más incongruente y contradictorio aún el accionar de Alejandro Toledo y Perú Posible, si el candidato opositor Henrique Capriles no reconoció los resultados finales por el estrecho margen de diferencia que daba ganador a Maduro, sustentando que hubo 3000 casos de irregularidades durante la jornada electoral. Capriles solicitó, a su vez, el reconteo “voto a voto”. La Organización de los Estados Americanos (OEA) apoyó esta iniciativa y ofreció a sus expertos electorales para realizar la auditoría y recuento completo de la votación. De otro lado, el Departamento de Estado de los Estados Unidos consideró que el conteo de votos era “prudente y necesario”.
 
Como se puede apreciar, la polarización sobre el proceso electoral venezolano no sólo ocurre en el plano doméstico. A nivel internacional los distintos actores han demostrado desde un primer momento sus distintas posiciones. Caso contrario a lo expuesto, está la posición de los países parte de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), foro político que agrupa a los países de la región, muchos de ellos amigos y peregrinos de Hugo Chávez. Tras su reunión extraordinaria en Lima se declaró un Acta de Consenso, que más allá de los cinco puntos acordados, lo que significa es un respaldarazo al presidente electo, Nicolás Maduro, quien juramentará el viernes 19 en Caracas, en presencia de 17 jefes de Estado. Por supuesto, nuestro presidente Ollanta Humala será uno de ellos.
 
El escenario descrito llama poderosamente la atención, pero no debe ser desaliento para la oposición venezolana. Es importante el esfuerzo que ellos están haciendo y esa posición firme y de liderazgo que muestra Henrique Capriles debe continuar. Al menos, el CNE ya ha aceptado hacer la auditoría al 100% de los votos, que si bien no se sabe en qué condiciones se harán, es una muestra de su intención por ceder ante el derecho y reclamo de casi un 50% de la población venezolana. La perseverancia y la consecuencia los llevará lejos y la victoria final estará cercana.  La congruencia es un signo vital para los que defienden los derechos y libertades esenciales de las personas. Son lamentables aquellos falsos demócratas, cuyas palabras y actos se desvanecen rápidamente.
 

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