9 de noviembre de 2009

Democracia: 20 años después de la caída del muro de Berlín

Análisis
Por Elaine Ford

Hoy se conmemoran 20 años desde la caída del muro de Berlín en Alemania, los mismos años que dieron inicio al fin de la Guerra Fría, cuyo desenlace fue en 1991 con el colapso de la Unión Soviética. Resulta interesante detenernos a reflexionar, cómo en estas dos décadas ha variado el escenario internacional y, en este contexto, cómo la democracia, ícono de la libertad, ha subsistido.

La Guerra Fría se produjo en un mundo bipolar donde el Este y Oeste lucharon por largas décadas a fin de imponer sus convicciones ideológicas. El capitalismo versus el comunismo se enfrentaron con el propósito de abarcar mayores esferas de influencia en el mundo, en las cuales los ámbitos de tipo económico, militar y social estaban supeditados a lo político. El orden internacional se mantuvo controlando el equilibrio entre los campos soviético y estadounidense y la estabilidad se alcanzaba mediante la disuasión nuclear.

En este contexto, Estados Unidos inició una “política global de contención” con el fin de evitar el avance del comunismo, política ideada por el renombrado diplomático George Keenan. La Estrategia de Contención era de largo plazo, paciente, pero firme y vigilante. Keenan la consideraba como una prueba que la democracia norteamericana era capaz de difundirse a través de una política exterior efectiva y responsable.

Con la caída del muro en 1989 quedó demostrada la supremacía de las libertades y el respeto a las voluntades de los pueblos. No obstante, el reto en adelante no fue fácil, especialmente en la recomposición de los nuevos Estados emergentes (ex URSS) y en alcanzar sociedades equitativas como es el caso de Alemania, en donde aún se percibe la huella de la división Este-Oeste. Aún así a la fecha tenemos en el viejo continente democracias consolidadas y un bloque europeo que funciona altamente cohesionado.

En América Latina estos 20 años han traído una serie de acontecimientos, algunos de los cuales estremecieron los sistemas democráticos. A grandes rasgos se puede decir que en el lapso de estas dos décadas se han apreciado las siguientes situaciones: 1) La derrota a la amenaza comunista de antaño, especialmente aquella que intentó imponerse en ciertos países de Centro América en los ochenta. 2) La consolidación de la democracia, sobre todo en países que habían vivido largas dictaduras en manos de militares: caso Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. 3) La aparición de figuras autoritarias en el poder con ambiciones exacerbadas, vulnerando así los sistemas democráticos vigentes, caso más preciso Perú con Fujimori. 4) El surgimiento del socialismo del siglo XXI ante al desgaste de la clase política tradicional, principalmente en Venezuela con Hugo Chávez trasladándose también a Bolivia, Ecuador y otros países de la región.

Es sin duda este último punto el que más preocupación concita, pues se trata de una realidad latente que afecta directamente al pueblo latinoamericano. Los gobernantes de los países del “eje bolivariano” se escudan en una aparente base democrática al ser elegidos en elecciones populares, pero son sus actos para conseguir la perpetuación en el poder los que los llevan a actuar irresponsablemente, vulnerando los marcos jurídicos e institucionales existentes y sofocando todo intento de la oposición.

Hoy en día ya no existe una Guerra Fría, pero nos toca librar otro tipo de escenarios en donde la democracia está en juego al igual que las libertades de sus pueblos. Estados Unidos, el gran promotor de la democracia, es conciente de ello pero mientras no sea una amenaza a sus intereses no se moverán mayores fichas para alterar el orden de los acontecimientos. Al igual que la Estrategia de la Contención aplicada a mediados del siglo XX, en la actualidad también se debe ser vigilante a los actos y medidas que estos países emprenden.

http://www.ddint.org/

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