16 de febrero de 2012

CONVERSATORIO: El proceso electoral en Venezuela y su impacto en la democracia



NOTA DE PRENSA


El proceso electoral actual en Venezuela es histórico. Después de una década, la oposición venezolana actúa articuladamente y, como resultado, el pasado 12 de febrero se llevaron a cabo unas elecciones ejemplares para elegir al candidato de la oposición, Henrique Capriles. Su eventual triunfo en las elecciones presidenciales, del 7 de octubre próximo, conllevaría al fin del régimen de Hugo Chávez, quien ya lleva 13 años en el poder. En caso Capriles no gane, queda la interrogante si Chávez seguirá gobernando hasta el año 2031, como lo ha anunciado.

Para conversar y analizar todos estos aspectos y los posibles escenarios se ha considerado oportuno realizar el Conversatorio “El proceso electoral en Venezuela y su impacto en la democracia”, el próximo martes 21 de febrero en las instalaciones de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Este evento es organizado por Democracia & Desarrollo Internacional (D&D Internacional), con el auspicio de la Facultad de Comunicaciones de la UPC.


Participarán en calidad de panelistas distinguidos especialistas nacionales y de Venezuela, ellos son: Gustavo Villaró, Representante de la oposición venezolana en el Perú; Luis Nunes, Analista político, experto electoral y en gobernabilidad democrática; Fernando Tuesta Soldevilla, Profesor de Ciencia Política de la PUCP y; Reina Uzcátegui, Politóloga de nacionalidad venezolana.

Elaine Ford, Directora de D&D Internacional, hará la introducción al tema y moderará el panel. Asimismo, las palabras de bienvenida estarán a cargo de Úrsula Freundt-Thurne, Decana de la Facultad de Comunicaciones de la UPC.

SE RUEGA LA DIFUSIÓN DEL CONVERSATORIO Y SE INVITA A LA PRENSA A CUBRIR EL EVENTO.

Fecha: Martes 21 de febrero de 2012
Hora: 7:00 pm
Lugar: Auditorio Bancalari UPC-Prolongación Primavera 2390 Monterrico, Santiago de Surco.

24 de enero de 2012

Perú: No al MOVADEF

Opinión

Por Elaine Ford

En el Perú resulta insólito que a sólo dos décadas de haber capturado a Abimael Guzmán, cabecilla del movimiento terrorista Sendero Luminoso (SL), cuya captura selló victoriosamente una etapa que sólo dejó violencia, terror y sufrimiento entre los peruanos; hoy en día se pretenda legitimar políticamente a un grupo de seguidores senderistas inscritos como el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF). Dos décadas no es mucho tiempo, pero al parecer MOVADEF no reconoce el pasado, por más cercano que éste sea.

Incluso, el nombre mismo es paradójico cuando se mencionan los derechos fundamentales. Qué autoridad tiene MOVADEF de hablar de estos derechos, cuando fue el mismo SL culpable de las atrocidades más feroces cometidas en contra de la vida humana, de campesinos, gente inocente, vulnerable y desprotegida en el país. De acuerdo a las estimaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) se atribuyen sólo a SL el 46% de un total de 69,280 muertos y desaparecidos durante el período que duró la guerra contra el terrorismo en el Perú (1980-2000). Este 46% que se responsabiliza a SL equivale a 31,869 muertes de vidas humanas. Ése es pues el ejemplo y el legado que MOVADEF tiene cuando se refieren a los derechos fundamentales.

MOVADEF ha logrado reunir 350 mil firmas para su inscripción como partido político, que hoy vienen siendo investigadas por la fiscalía sobre su autenticidad. Pero lo que alarma, además del número elevado de firmas recolectadas, son los jóvenes mayores de 18 años quienes estarían avalando esta agrupación terrorista con fines políticos. Agrupación que a través de la vía legal mediante el uso de los instrumentos que brinda la democracia, quiera instaurar un régimen ilegal que no es mas que la extensión del “Pensamiento Gonzalo”, doctrina de SL. En efecto, estos jóvenes no han vivido esos años de terror en el país, donde generaciones de peruanos han quedado marcadas por lo que significó vivir apagones, coches bombas, toques de queda, muertes de seres queridos y mucho dolor; además de un país paralizado en términos económicos y desprestigiado en la escena internacional. Sorprende además la irresponsabilidad de los padres y adultos incapaces de transmitir a sus hijos lo vivido por el Perú en los años de terrorismo.

Los que logramos sobre llevar el dolor, recomponer el Estado de Derecho y rescatar nuestra democracia hoy tenemos una gran tarea que asumir. No podemos permitir que aquellas personas que maltrataron y pisotearon nuestra dignidad como país pretendan tener reconocimiento político. Son buenas señales que nuestras autoridades se manifiesten en contra del MOVADEF, con lo cual se espera que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) actúe responsablemente en su debido momento; que los textos escolares mencionen en adelante los pasajes del Informe de la CVR para enseñar a los jóvenes la real historia nacional y que todos los peruanos avancemos juntos hacia un país donde verdaderamente se respeten los derechos fundamentales, en el marco democrático y de paz nacional. La memoria no nos puede fallar, no queremos repetir la historia. No al MOVADEF.


www.ddint.org

6 de diciembre de 2011

¿A más cumbres, mayor integración?

Análisis

Por Elaine Ford

En los primeros días de diciembre se han llevado a cabo reuniones internacionales a fin de impulsar dos nuevos bloques de integración. Por un lado, en Venezuela se dio luz verde a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), que agrupa a 33 países de la región, incluyendo a Cuba y excluyendo a Estados Unidos y Canadá. Y del otro lado, la Alianza del Pacífico que celebró recientemente su II Cumbre en Mérida, México; iniciativa que reúne a las economías de Chile, Colombia, Perú y México con miras a la integración con el Asia-Pacífico. El Estado peruano ha suscrito las Declaraciones de Caracas y Mérida, respectivamente.

La CELAC se constituye básicamente como un foro político, cuyos acuerdos serían por consenso y sin mayor institucionalidad y burocracia dedicada a su funcionamiento. La presidencia pro tempore recae en Sebastián Piñera, presidente de Chile. La Alianza del Pacífico busca impulsar el crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías involucradas con miras a lograr la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Este nuevo bloque regional surge en una coyuntura de crisis económica mundial, en donde justamente los Estados de América Latina y del Asia han sido los menos golpeados.

No cabe duda que la integración per se es siempre un elemento positivo en las relaciones internacionales, pero ésta carece de funcionalidad y se debilita cuando los esfuerzos de los Estados por integrarse se multiplican, a su vez se desagregan según subregión, temáticas e intereses. Mientras unas organizaciones nacen, otras agonizan sin llegar a morir, y ahí está el problema porque lo que se consigue es una proliferación de organismos internacionales cuyo funcionamiento es precario. La OEA, CAN, Mercosur, Unasur, son sólo algunas de las instancias de política multilateral regional en donde todas, de alguna u otra manera, abordan los temas de gobernabilidad, derechos humanos, estupefacientes, crimen organizado, comercio, desarrollo, entre otros.

Ante la situación descrita, se desprenden algunas interrogantes: ¿Acaso se está repitiendo el plato una y otra vez gastando recursos, esfuerzos, tiempo, para suscribir declaraciones sistemáticamente todos los años y sin conseguir mayores resultados? ¿Los Estados latinoamericanos están en capacidad de financiar permanentemente no sólo la cuota anual de membresía, sino los viajes y gastos de sus delegaciones? ¿No sería más eficiente dar dinamismo a aquellos organismos ya constituidos, revisar sus avances, logros, reforzar o re direccionar sus directrices?

Para que la integración sea plena se debe ir avanzando progresivamente, la Unión Europea es sin duda un gran ejemplo de ello. No se trata pues de crear nuevos bloques regionales de acuerdo a la coyuntura o aspiraciones particulares, sin una mayor visión ni sostenibilidad en el tiempo. La CELAC en su concepción es similar a una OEA sin Estados Unidos ni Canadá. Aún así la ambición del presidente Hugo Chávez por crear un organismo a su antojo ha sido bien recibida, pero será aplaudida en la medida que permita a avanzar paulatinamente en aquellos temas en común en la región que aún requieren de impulso, sin convertirse en una trinchera chavista.

Asimismo, a nivel regional es importante que los Estados concentren sus esfuerzos y recursos, tanto financieros como humanos, en ciertas organizaciones multilaterales y así evitar pertenecer a un pool de las mismas que sólo consiguen duplicar el trabajo y gastar inadecuadamente los recursos del Estado. Hasta el momento la experiencia demuestra que participar en más cumbres no necesariamente garantiza mayor integración entre los Estados ni mucho menos dar solución a los asuntos que los convoca.

6 de junio de 2011

Elecciones Perú: Un futuro de todos

Análisis

Por Elaine Ford

El domingo 5 de junio se eligió el nuevo camino por el que debe recorrer el Perú en los próximos cinco años. El triunfo electoral del candidato Ollanta Humala Tasso de Gana Perú (51.48%) sobre su contrincante Keiko Fujimori Higuchi de Fuerza 2011(48.51%)*, deja a un amplio porcentaje de la población nacional con cierto escepticismo sobre lo que va a significar su próximo gobierno.

La población peruana, que no votó por Humala, teme por el destino del país que ha vivido en la última década un crecimiento galopante, producto de una política económica de libre mercado, consecuente y seria, aplicada por las distintas administraciones de gobierno. Adicionalmente, en el Perú se ha vivido bajo un sistema democrático, el cual ha sido respetado junto a las libertades del pueblo. De esta manera, los resultados económicos y la sólida democracia en el Perú han confabulado a favor del progreso y han permitido que el país resalte en el escenario internacional.

Muy por el contrario a una economía de apertura al mundo, Humala ha propugnado una política nacionalista, al estilo de los países del eje bolivariano que es impulsada por Hugo Chávez en Venezuela. Medidas económicas de esta naturaleza sólo consiguen espantar a las inversiones y el capital extranjero y hacer flanquear el comercio internacional. Es decir, al aplicar tales medidas el progreso alcanzado en los últimos años en el Perú se vería estancado o quizás iría en retroceso. Muestra de ello, por ejemplo, ha sido el desplome de la Bolsa de Valores de Lima a tan solo horas de conocer los resultados electorales, que cerró anticipadamente por registrar una caída de 12,51%, considerada como la peor caída en su historia.

Respecto de la democracia, se sabe cómo han actuado los países satélites de Venezuela desde que Hugo Chávez asumió el poder en 1999. Los cambios constitucionales no son fortuitos y con ello todo acto antidemocrático con el afán de perpetuarse en el poder. Adicionalmente, si el Estado posee recursos, como lo es Venezuela al ser productor de petróleo, éstos son usados irresponsablemente para fines populistas. El pueblo finalmente es quien asume las consecuencias de este tipo de gobernantes que implementan políticas de antaño, las cuales no necesariamente ayudan a reducir la pobreza.

En el Perú la pobreza ha bajado considerablemente en la última década, en la actualidad bordea el 34%. Claro está que aún hay mucho por hacer y se requiere de mayores políticas públicas de corte social orientadas a los sectores menos favorecidos en el país. Humala, de tendencia de izquierda, puede representar esto, logrando así que la brecha entre ricos y pobres se acorte. Todo dependerá de su real plan de gobierno, de sus políticas económicas, de sus políticos y del nivel de tecnócratas que lo acompañen en su gestión.

Sin embargo, también es importante resaltar que el destino del Perú no sólo está en manos de la fuerza gobernante. Los peruanos ahora tienen un gran deber como ciudadanos y es velar para que el próximo gobierno de Ollanta Humala sea respetuoso de los tratados internacionales, de la constitución y del marco legal vigente; para que el sistema democrático y las libertades de la población no se vean amedrentadas; para que el aparato burocrático estatal ejerzan sus cargos responsablemente, libres de corrupción y actos ilegales. Se debe vigilar permanente todo acto del Estado, exigir la rendición de cuentas y fiscalizar el gasto público. Estos son deberes que tienen que estar presentes en la acción cívica ciudadana.

La vigilancia debe ser por parte de todos los actores del Estado: la sociedad civil, los empresarios, la iglesia, los medios de comunicación, las organizaciones internacionales, las fuerzas armadas y la población en general. Al mismo tiempo, la comunidad internacional debe apoyar a evitar que el Perú se convierta en una extensión de Venezuela, exigiendo el respeto del marco jurídico internacional, de la territorialidad y de la soberanía nacional.

Así, Ollanta Humala representará el futuro de todos, en donde están por un lado los que gobiernan y, del otro, ese casi 50% de la población que observará detenidamente, día a día, cada acto perpetrado.


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(*)Resultados al 91% de las actas contabilizadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

9 de noviembre de 2009

Democracia: 20 años después de la caída del muro de Berlín

Análisis
Por Elaine Ford

Hoy se conmemoran 20 años desde la caída del muro de Berlín en Alemania, los mismos años que dieron inicio al fin de la Guerra Fría, cuyo desenlace fue en 1991 con el colapso de la Unión Soviética. Resulta interesante detenernos a reflexionar, cómo en estas dos décadas ha variado el escenario internacional y, en este contexto, cómo la democracia, ícono de la libertad, ha subsistido.

La Guerra Fría se produjo en un mundo bipolar donde el Este y Oeste lucharon por largas décadas a fin de imponer sus convicciones ideológicas. El capitalismo versus el comunismo se enfrentaron con el propósito de abarcar mayores esferas de influencia en el mundo, en las cuales los ámbitos de tipo económico, militar y social estaban supeditados a lo político. El orden internacional se mantuvo controlando el equilibrio entre los campos soviético y estadounidense y la estabilidad se alcanzaba mediante la disuasión nuclear.

En este contexto, Estados Unidos inició una “política global de contención” con el fin de evitar el avance del comunismo, política ideada por el renombrado diplomático George Keenan. La Estrategia de Contención era de largo plazo, paciente, pero firme y vigilante. Keenan la consideraba como una prueba que la democracia norteamericana era capaz de difundirse a través de una política exterior efectiva y responsable.

Con la caída del muro en 1989 quedó demostrada la supremacía de las libertades y el respeto a las voluntades de los pueblos. No obstante, el reto en adelante no fue fácil, especialmente en la recomposición de los nuevos Estados emergentes (ex URSS) y en alcanzar sociedades equitativas como es el caso de Alemania, en donde aún se percibe la huella de la división Este-Oeste. Aún así a la fecha tenemos en el viejo continente democracias consolidadas y un bloque europeo que funciona altamente cohesionado.

En América Latina estos 20 años han traído una serie de acontecimientos, algunos de los cuales estremecieron los sistemas democráticos. A grandes rasgos se puede decir que en el lapso de estas dos décadas se han apreciado las siguientes situaciones: 1) La derrota a la amenaza comunista de antaño, especialmente aquella que intentó imponerse en ciertos países de Centro América en los ochenta. 2) La consolidación de la democracia, sobre todo en países que habían vivido largas dictaduras en manos de militares: caso Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. 3) La aparición de figuras autoritarias en el poder con ambiciones exacerbadas, vulnerando así los sistemas democráticos vigentes, caso más preciso Perú con Fujimori. 4) El surgimiento del socialismo del siglo XXI ante al desgaste de la clase política tradicional, principalmente en Venezuela con Hugo Chávez trasladándose también a Bolivia, Ecuador y otros países de la región.

Es sin duda este último punto el que más preocupación concita, pues se trata de una realidad latente que afecta directamente al pueblo latinoamericano. Los gobernantes de los países del “eje bolivariano” se escudan en una aparente base democrática al ser elegidos en elecciones populares, pero son sus actos para conseguir la perpetuación en el poder los que los llevan a actuar irresponsablemente, vulnerando los marcos jurídicos e institucionales existentes y sofocando todo intento de la oposición.

Hoy en día ya no existe una Guerra Fría, pero nos toca librar otro tipo de escenarios en donde la democracia está en juego al igual que las libertades de sus pueblos. Estados Unidos, el gran promotor de la democracia, es conciente de ello pero mientras no sea una amenaza a sus intereses no se moverán mayores fichas para alterar el orden de los acontecimientos. Al igual que la Estrategia de la Contención aplicada a mediados del siglo XX, en la actualidad también se debe ser vigilante a los actos y medidas que estos países emprenden.

http://www.ddint.org/

16 de septiembre de 2009

América Latina: Amenazas a la libertad de expresión

Análisis
Por Elaine Ford

La libertad de expresión en América Latina atraviesa por momentos difíciles. Son muchas las agresiones directas que los medios de comunicación y periodistas han tenido que enfrentar en los últimos meses, escenario que se repite especialmente entre los países del eje bolivariano. Al respecto no es fortuito que instancias internacionales como lo es la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) manifieste su alerta o que medios europeos demuestren su preocupación. La libertad de expresión se constituye en uno de los derechos fundamentales del hombre y, por ende, le corresponde a los mandatarios y a sus gobiernos velar por el pleno respeto del mismo.

En Venezuela el líder populista, Hugo Chávez Frías, dio inicio a una secuencia de hechos destinados a silenciar a la prensa de oposición. Primero, al no renovar la licencia de Radio Caracas de Televisión en el año 2007, decana de la televisión nacional en ese país, por acusar a su gerencia de conspirar contra su régimen. Si bien este acto generó la movilización de miles de venezolanos, así como la manifestación de diversas organizaciones internacionales rechazando tal medida; fue poco lo que se pudo hacer para frenar la decisión y a nivel del sistema interamericano fue en vano cualquier esfuerzo para evitarlo.

Dos años más tarde, tal medida no sería suficiente para la administración Chávez. Esta vez su deseo sería más ambicioso: ordenó el cierre de 33 emisoras de radio y del canal 7 de televisión del estado de Bolívar por considerar que no han cumplido con los requisitos legales para poder operar. Evidentemente, Hugo Chávez atenta contra los medios que tienen una posición independiente y todo ello forma parte de un plan más amplio y sistemático que pretende también reformar las leyes del periodismo y de las telecomunicaciones en ese país. Incluso, el proyecto ley sobre “delitos mediáticos” con lo cual se intenta condenar la distorsión informativa con hasta cuatro años de prisión, es también parte de este plan. Las cifras hablan por si mismas: en el 2002 operaban en Venezuela un canal de televisión del Estado y cinco independientes; en el 2009 son seis canales estatales y sólo tres independientes.

Rafael Correa en el Ecuador también estaría detrás de medidas similares. Hace poco anunció que retirará licencias a algunos radios y televisoras que obtuvieron sus permisos de forma irregular. Igualmente, sus discursos se han endurecido cuestionando a medios de comunicación con una posición independiente y acusándolos de querer dañar a su gobierno. Tanto Correa como Chávez creen que la prensa es el mayor enemigo al que debe enfrentar el Socialismo del siglo XXI, modelo instaurado por ellos en sus respectivos países. Coinciden también en la necesidad de crear un organismo regional que “defienda” a gobiernos como los suyos de la “distorsión” y la “mala fe” de los medios de comunicación social. Correa anunció plantear esta iniciativa cuando presida el UNASUR para “sancionar los abusos que se cometen en nombre de la libertad de expresión”.

En la Argentina, algo inusual sucedió hace unos días. Una inspección de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) paralizó por tres horas el trabajo de redacción de El Clarín, diario de mayor circulación en ese país. Tal hecho fue leído por muchos como una escalada en el enfrentamiento que libra el Grupo Clarín con el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. No obstante, fue el mismo gobierno el primero en negar dicha orden de inspección.

De acuerdo a la SIP la libertad de prensa en América Latina ha empeorado en los últimos meses, especialmente desde el lado de los gobiernos populistas, los cuales han intensificado sus campañas de abuso contra las empresas mediáticas. Es decir, es en aquellos regímenes donde imperan los aires autoritarios y antidemocráticos, donde silenciar a la oposición se convierte en una de las mejores maniobras de gobierno. Maniobras que cada vez son más sofisticadas y diseñadas con mayor astucia, pues tienen todo a un aparato estatal que funciona en virtud de ello.

La comunidad internacional no debe estar ajena a esta realidad. Tampoco los ciudadanos. Hay que ser vigilias de lo que sucede y recordar que hay instrumentos internacionales que consagran, defienden y promueven la libertad de expresión en todos sus terrenos. El derecho a expresarse constituye una de las manifestaciones más inherentes del hombre y coartarlo representa la vulneración más directa y flagrante al ser humano y a la democracia.

http://www.ddint.org

5 de junio de 2009

Cuba y el hemisferio: Nuevos vientos en la política multilateral

Análisis
Por Elaine Ford

La reciente resolución de la XXXIX Asamblea General de la OEA por medio de la cual se deja sin efecto la resolución de 1962 que impuso la suspensión de Cuba del órgano interamericano, constituye un hecho histórico, que revela dos cosas: primero, los nuevos vientos de la política multilateral en el hemisferio y, segundo, la voluntad de la administración Obama por querer dar un giro efectivo respecto de su relación con Cuba.

Los 34 Estados miembros de la OEA acordaron por consenso dicha medida, tras un arduo debate que inicialmente sugería imponer condiciones a Cuba. Es evidente que a nivel hemisférico existen diferentes matices ideológicos y, ante ello, las posturas sobre el tema han sido siempre diversas y no convergentes. En esta oportunidad, obtener el respaldo de Estados Unidos significó el mayor logro, tras 47 años de una posición inamovible. Un respaldo que además significó coincidir con países de tendencias muy distintas a la norteamericana, como lo son la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), integrada por Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Honduras.

Los países del hemisferio al llegar a un consenso sobre esta materia es pues porque apuestan por un cambio de conducta de Cuba, es decir, que esta resolución sea un mecanismo que impulse los cambios democráticos en este país en un mediano plazo, de acuerdo a los instrumentos y textos que son los pilares de la OEA. La Carta Democrática, firmada en el 2001, si bien no tiene efecto vinculante para los Estados partes, es un documento de compromiso político que insta a los países miembros a fortalecer la democracia y sus instituciones; a respetar los derechos humanos y libertades de sus ciudadanos; a crear las condiciones para el desarrollo y; a promover una cultura democrática.

En este sentido, ante un eventual retorno a la OEA, Cuba está obligado a comenzar un proceso democratizador en su país, con lo cual hace prever que no será tarea fácil y que requerirá del apoyo y la cooperación de los Estados en la región. Hasta el momento los hermanos Castro han manifestado su rechazo a tal medida, no obstante aplauden la decisión de esta instancia internacional.

En materia de política exterior, esta resolución tiene múltiples significados: 1) La capacidad de alcanzar consensos en temas especialmente sensibles como lo es el caso de Cuba. 2) La vigencia de la efectividad de la OEA, institución que en los últimos años ha perdido prestigio y ha sido cuestionada por su incapacidad de actuar frente a algunos hechos concretos en la región. 3) El compromiso de los países miembros del sistema interamericano por vitalizar un órgano multilateral y la demostración de cooperación entre ellos. 4) Un esfuerzo por recobrar la democracia en los rincones que estaban pendientes en el hemisferio.

Estados Unidos, por su parte, ha mostrado desde la asunción de Barack Obama a la presidencia una real voluntad por cambiar su relación con Cuba. Esto ha sido comprobable con la decisión de hace unos meses por levantar las restricciones de viajes para los cubano-estadounidenses, así como el envío de remesas. Su discurso en la V Cumbre de la Américas también reflejó esta voluntad de cambio y el reciente consenso obtenido en la OEA, es una señal más que sus palabras no se quedan en la retórica y que, efectivamente, quiere dejar en el pasado los hechos del pasado.

Evidentemente, las relaciones bilaterales Cuba-Estados Unidos tienen su propio ritmo y hay muchas cosas aún por negociar y tratar de encontrar situaciones que favorezcan a ambas partes. Todavía hay un largo camino por recorrer, pero los hechos recientes permiten prever un acercamiento próximo.

No cabe duda que con esta resolución comienza una nueva etapa en las relaciones multilaterales, cuyo desenlace es vital para el futuro de la democracia, las libertades y los ciudadanos cubanos.